lunes, 16 de marzo de 2009

Hermanos de frontera

Yo quiero al hermano Argentino, Yo amo al Boliviano,
Yo adoro al Peruano.
Y si alguien tiene un problema con eso, bien puede lamerme el ano.

Jorge Gonzalez

viernes, 1 de agosto de 2008

Los Mismos Sueños de Ayer...


Siempre me he preguntado desde dónde, o quizás cuándo, la música se hace parte de mi vida. Encontrar esta fotografía creo que responde un poco mi pregunta, desde siempre.
Son vagos recuerdos los que tengo de este momento, tenía algo más de tres años, luzco mi guitarra de juguete y unos anteojos, creyéndome todo un Rockstar gozando de los aplausos familiares. Cantando desde Illapu hasta el legendario Paul McCartney, que por cierto, cumple años el mismo día que yo, y como alguna vez me dijeron por ahí, también puede que tenga que ver con mi habilidad y pasión por la música, y claro, sinceramente me encantaría tener aunque sea un cuarto del talento que tiene él.
A pesar de que siempre fui muy tímido, y solamente desde hace un par de años que toco instrumentos, pienso que tal vez desde muy pequeño tenía ese deseo de ser músico, cantar, recibir aplausos y entregar sentimientos a través de este arte.
Y ahora, con dieciocho años recién cumplidos, tengo esa oportunidad. Luchar y dar todo lo que tengo por alcanzar esos anhelos tan profundamente escondidos en mi subconsciente durante tantos años.
En esta imagen, no veo solamente a un niño haciendo un show para la familia, lo que más me sorprende ahora, es que veo a un niño que tenía los mismos sueños que tiene hoy, pero nunca antes lo había comprendido así.
Todo esto es lo que me da mucha más seguridad y confianza para seguir pisando fuerte el camino que pienso tomar, puede que me equivoque, pero nunca está de más ser firme e ir contra la corriente, y así de paso cumplir los sueños que tengo hoy, y que son justamente los mismos sueños de ayer.

miércoles, 11 de junio de 2008

Carta de Declaración de Principios

En esta carta declaro y hago pública mi decisión de no estar dispuesto a donar mi cuerpo para investigaciones científicas.
Para mi, tanto la vida como la muerte son temas sagrados. Mi cuerpo y espíritu deben estar en armonía durante mi vida terrenal, luego de esto, creo que mi cuerpo se merece un descanso eterno por haber sido el lugar que mi alma ocupó.
Lo que si me gustaría hacer es que si tras mi muerte quedan órganos de mi cuerpo que puedan ser ocupados por otras personas que lo necesiten, muy felizmente estaría dispuesto a que los usaran. Enriquecería aún más mi espíritu saber que una parte de mí le está entregando vida y felicidad a una persona y a su familia entera. Luego de la donación, me gustaría que mi cuerpo ocupara y tuviera algún lugar donde pueda ser visitado por la gente que me quiere, ya sea enterrado en un cementerio o tal vez en un ánfora donde estén mis cenizas, aun no estoy claro con ese tema.
Pienso que es importante que se dé ese espacio de conexión más directa y tangible entre la gente que sigue con vida y el fallecido.

Personalmente pienso que solo existe la muerte del cuerpo. Relaciono al espíritu y al alma con el amor. Amor de familia, amigos, de pareja, etc. Según mi visión eso nunca muere, los legados sentimentales, ideológicos o filosóficos tampoco.
No porque el cuerpo deje de funcionar y nuestro corazón deje de latir, la energía de nuestro espíritu se va a apagar. Creo en la vida eterna de nuestra alma, llámese cielo, paraíso o como sea. No quiero ponerle un nombre en específico.
Esto mismo se une directamente con el sentido que le doy a la vida, que es a lo que me refería anteriormente con la armonía del espíritu, encontrar la felicidad en el otro, estar en paz y con amor con la gente que quieres, con los amigos, familia, etc. Eso es lo que más me hace feliz, poder expresar sentimientos, dejar legados sociales, musicales, valóricos, de pensamientos o filosofías de vida. Para mi todo esto y muchas más cosas son las que realmente enriquecen el alma y eso es lo importante.
Aunque no niego que claramente las cosas materiales tienen algún grado importancia,
pero lo material es pasajero, y por lo mismo no podemos poner todas nuestras esperanzas, expectativas y menos aún nuestro sentido de vida en ello, ya que lo podemos perder tan rápido como lo conseguimos.

Encuentro muy importante e interesante el trabajo que hacen los científicos y médicos al investigar el cuerpo humano de una manera tan profunda, no soy muy entendido en el tema, pero pienso que puede servir para descubrir nuevas formas para tratar enfermedades, mejorar las perspectivas del funcionamiento de los órganos, etc.
Aunque a veces pienso que a parte de un tema netamente médico, las investigaciones tienen como objetivo alimentar más y más la ambición del hombre por conocer y por querer controlar todo lo que nos rodea.
Estoy seguro que otras personas aceptarían donar su cuerpo para investigaciones, y está bien, lo respeto. Por ningún motivo estaré en contra de otra persona por lo que piensa, creo que lo que más hace feliz a un ser humano es hacer lo que piensa que es mejor para sí mismo, por supuesto sin pasar a llevar nunca el pensamiento, ideas y creencias de los demás.

Santiago de Chile, Martes 15 de abril de 2008

lunes, 18 de febrero de 2008

Patagonia Chilena Sin Represas!

Endesa España/Colbún/Transelec, tres gigantes multimillonarios, con su proyecto de megacentrales hidroeléctricas en Aysén, pretenden inundar 6.000 hectáreas de los últimos valles patagónicos y desfigurar 2.200 kilómetros de paisaje con cables de alta tensión (sería la línea de transmisión de energía más larga del mundo).
Atravesaría ocho regiones, sesenta y dos comunas, cinco parques nacionales, reservas y monumentos naturales, santuarios de la naturaleza y miles de propiedades, incorporando la mayor cicatriz al territorio nacional. Una verdadera Muralla Eléctrica.
Los ríos Pascua, Bravo, Baker, Chacabuco, Cuervo, Figueroa, Cisnes, Futaleufú, Palena, Puelo, Blanco, Manso entre otros, estarán en serio peligro de ser destruidos por las represas (ya que Pinochet en su último acto administrativo se los regaló junto con los derechos del agua y la Concertación ha hecho nada para recuperarlos).
Ello provocaria gravísimos e irreversibles impactos en los ecosistemas patagónicos, con efectos impredecibles en el clima.
Los daños a nuestra flora y fauna serían brutales: 12 áreas silvestres protegidas intervenidas (el huemul probablemente se extinguiría), se destruiría a aves, peces, bosques, humedales y tierras agrícolas.
Porque se puede generar energía eficiente y sustentable (eólia, solar, geotérmica, hidráulica en pequeñas dimensiones, entre otras), sin dañar nuestro ecosistema.

¡Los ciudadanos debemos exigir la paralización de este grotesco proyecto!

¡No dejemos que un negocio energético con tecnología obsoleta destruya nuestro patrimonio ambiental y cultural!

jueves, 7 de febrero de 2008

La Cultura de Los del Medio

De los del medio pero un poquito mas abajo.
Cuando estoy en la fila para comprar el Kino, el Loto, el Raspe o cuanto “vende sueños” hay en los locales de la esperanza, miro alrededor y veo que somos todos iguales, los del medio (pero un poquito mas abajo), leo en cada mente y pensamiento de ellos una suerte de morder el deseo que algún día la cosa cambie, que alguna vez chorree, que alguna vez la cosa va a cambiar, pero pasan los meses y años y lo único que cambia es el orden en que nos encontramos en la fila, la fila de la esperanza. Algunos mas serios, pensaran que es todo tan desigual que miran con rabia, casi con odio, otros menos serios siguen pensando en que si no es esta semana será la próxima, y algunos ya no piensan, solo están.
Nosotros los del medio, los de siempre, que vemos como se pelean los votos de un lado y de otro. Y quien nos pregunta? Quien nos mira? Quien se atreve a prometernos lo que nunca van a cumplir? porque de promesas si que sabemos.
Los magnos edificios nos miran con distancia cuando caminamos por sus amplias veredas, ajenos del aire y ajenos del sol, somos los mismos, los de siempre, los del medio.
Es lunes, mi hora libre la de colación y me encamino a ocupar mi lugar en la fila de los sueños.

Antonio Palma Silva

Algo Cotidiano

Bajo esa larga escalera. Siempre que llego allí pienso lo mismo "chuta que es grande esta cuestión". Camino rápido, algunos escalones los bajo saltando, mirando mis pies fijamente, siempre concentrado en lo que hago, porque cualquier mínimo error de calculo, me podría llevar a un tropiezo inolvidablemente vergonzoso. Llego a la estación y saco mi billetera, antes compraba un boleto, pero ahora solo cargo mi tarjeta, la paso frente al validador y veo como $400 se me esfuman al instante.
Hay harta gente, trato de no mirar mucho a nadie, pero para mi es casi imposible eso. Observo mucho a todas las personas, no se si eso será bueno o malo, pero siempre lo he hecho supongo. Sigo caminando, y me encuentro ahí, frente a dos escaleras que continúan bajando y la misma gente de antes moviéndose muy rápido, como si fuese el ultimo metro del día que recién comienza. Mientras sucede esto, solo un par de segundos para tomar una decisión que parece sin importancia, por cuál de las dos escaleras debo descender. La mayoría de la gente prefiere la “gloriosa” escalera mecánica, pero yo, talvez un poco tonto o inocente siempre escojo la escalera “clásica” esa que todos odian y que todos tratamos de evitar tantas veces.
Bajando la escalera, me doy cuenta que estoy casi solo ahí, como dije antes, casi todos se van de lo mas cómodos en la escalera mecánica. Todos me miran, como diciendo “pobre niño” o “que estupido, va a caminar mucho mas”. Y a mi solo me queda estar firme, no mirarlos y seguir concentrado en mis pies, este momento es el menos indicado para pasar cualquier tipo de vergüenza. Pero me siento bien, me consuelo diciéndome que por lo menos es un ejercicio bajar estos escalones sin la ayuda de la tecnología.
Llegamos al andén, en poco tiempo veo a más y más gente llegar. Miro el túnel y veo las luces del tren que me llevara a mi lejano destino.
Voy bien arreglado, siempre que salgo de mi casa trato de estar lo mas presentable posible. Siempre me ha gustado la ropa y verme bien. Llevo mis jeans, mi polera un poco ajustada, mi sombrero y un bolso con chapitas cruzado.
El tren se detiene y la gente se transforma. Se abren las puertas y todos parecemos animales, no por ir apretados, sino por estar empujándonos unos con otros, como si fueran ellos los únicos con derecho a todo. Derecho a ser los primeros en sentarse, los primeros en subir, en tener su espacio. Solo les importa su propia comodidad, a costa de lo que sea. Y para mi eso es un problema que crece cada día más.
Para crecer como sociedad, debemos ser empaticos la mayor parte del tiempo, respetarnos es lo fundamental.
Mientras pienso todo esto, yo sigo en el metro. Parado al costado de la puerta, observando a la gente. Algunos leen el diario que te entregan en la superficie, otros se enchufan a sus audífonos y se olvidan del mundo y otros cierran sus ojos tratando de descansar un poco o para talvez terminar el sueño que tuvieron durante la noche y que por un momento los hizo felices. Yo solo observo.

Felipe Palma Suazo